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viernes, 28 de febrero de 2014

LOS MISERABLES

El sábado pasado estuve viendo el musical. Está de gira por veinte ciudades y hasta el día 1 de marzo en Pamplona (http://www.losmiserables.es/)

Poco o nada podré decir que no se haya dicho ya de él, salvo mi experiencia personal que fue magnífica.

A falta de poder ir a los teatros de West End o a  Broadway, mi bagaje musical se compone de obras vistas en Madrid y alguna que ha venido a parar por aquí desde que se construyó El Baluarte en Pamplona. El género nunca me ha motivado especialmente y la cuestión es que después de asistir a Cabaret, El Rey León, Fama, We will rock you de Queen, El fantasma de la ópera y algún otro que se me está olvidando, me estaba empezando a cansar un poco. Pero claro, llega Los Miserables con una crítica excepcional; que si más que un musical, una leyenda; traducido a más de 22 idiomas, 28 años de triunfo en escena, representado en más de 42 países, el New York Times dice que es impactante, emotivo, brillante... Oye, pues yo me dije que había que aprovechar la ocasión de tener el espectáculo en la puerta de casa. Y ahí que fui sin saber muy bien lo que me iba a encontrar.
La dura infancia de Cosette.
Una idea general del argumento ya tenía pero confieso que la novela de Víctor Hugo no la he leído. Como la mayoría de los 65 millones de espectadores en todo el mundo que han asistido a una función. Es la cruda realidad. Y la película, tampoco la he visto. Así que llegué a la butaca con la mente en blanco. Lo cual tampoco está mal porque no vas predispuesta a nada más que a planchar el culo durante cerca de tres horas que dura la obra.

Cuando terminó salí a la calle y aún me duraba la emoción. Cuando digo emoción me refiero a los ojillos llorosos y una sensación de haber visto algo realmente bueno. Igual, igual que cuando Julia Roberts en Pretty Woman al terminar La Traviata, se levanta y le dice a una respetable viejecita: "Uf, por poco me meo de gusto en las bragas".

El despliegue de medios es considerable. La calidad y variación de escenarios, efectos, luces... Una escenografía espectacular; decorado y actores formaban verdaderos cuadros visuales. Muy buen ritmo escénico. Por supuesto la música y la calidad vocal de los actores es brillante. Hay que decir que absolutamente toda la obra es cantada. Hubo gente que se quejó de no entender bien alguna letra por exceso de volumen de la música, pero yo que estuve en las primeras filas no lo percibí así. Está claro que muchas veces no es lo mismo ver una obra en la segunda fila que en el gallinero. No parece la misma. Aunque no tengo ningún conocimiento musical, sí que me pareció que el protagonista, Jean Valjean, en algunos momentos anduvo un poco forzado vocalmente. En cambio uno de los primeros números en el que Fantine explica su desesperada situación para mantener a su hija, me hizo llorar descontroladamente. Lo de la lagrimilla, me ocurrió varias veces con el apuro añadido de que yo veía al resto del público imperturbable. O eso me pareció. No sé. Igual fue cosa de mi reciente extrema sensibilidad. En cualquier caso, disfruté muchísimo del espectáculo. El mejor musical que he visto hasta ahora.

Lo mío no es hacer sinopsis o resúmenes de tramas porque me aburre bastante, leerlas y escribirlas. Con saber que se desarrolla en el París de mediados del XIX y que se titula Los Miserables, uno ya se puede hacer a la idea. Pero no puedo dejar de mencionar que el argumento y los temas que trata como el amor, la supervivencia, la amistad, el perdón o la justicia, me han provocado ganas de leer la novela.

Y es que hay que darle su sitio al señor Víctor Hugo de quien es la idea y obra original porque en la mayoría de los casos es difícilmente superable y sospecho que en éste, aunque la versión es muy digna, va a ser así también. Por eso termino con una cita de su novela que aunque escrita en 1862, bien pudiera ser una reflexión de algún medio de comunicación actual sobre las lamentables situaciones que se viven hoy en día en las fronteras de nuestro país o en cualquier otro rincón del mundo.

El humano sometido a la necesidad extrema es conducido hasta el límite de sus recursos, y al infortunio para todos los que transitan por este camino.
Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen...
Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso, además, llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados, fusionados en un único mundo fatídico.
Ellos son "Los Miserables", los parias, los desamparados.
Victor Hugo, Los Miserables.

2 comentarios:

  1. Yo iré este verano, Dios mediante, ya tengo las entradas :-D Me alegra verte por aquí. Un besote!

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    Respuestas
    1. Hola Meg! A ver si te gusta tanto como a mí.
      Me tengo que poner al día en todos vuestros blogs. Casi nada!

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