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miércoles, 25 de junio de 2014

¿SABES BLOGUEAR?

El sueño de blogear
Llevo en esto del blogueo desde noviembre del 2009. Ahora miro esas primeras y escuetas entradas y me da la risa. Son toda una muestra de ingenuidad. Lo digo porque empecé este proyecto con otras intenciones que no eran las de explayarme yo sola a lo ancho y largo sobre mis lecturas, mis hobbies y mis desvaríos. Que muchas veces me digo: ¿Qué le importará a nadie?

Como os cuento. Esto es un entrenimiento y no una obligación. Por eso hice un parón de más de un año debido a mi embarazo. Salió así. Sin remordimientos. Miento. Algún remordimiento había porque la costumbre es ley. Pero, ¡tenía yo la cabeza como para bloguear! Y no por nada en particular porque tuve un embarazo sin problemas. Es que no es nada lo que te cambia el cuerpo y la vida para lo que te cambia el coco.  

El caso es que después de ese parón me replanteé el tema. Me encontraba sin ilusión bloguera porque llevaba muchos años y estaba totalmente estancada. No tenía ni tengo idea de Internet ni de programación ni de redes sociales más que lo que se aprende trasteando un poco. No había manera de enterarse bien y aprovechar Blogger. Todo parecía del más alto secreto. Incluso llegué a plantearme cambiarme a Wordpress porque de ese sistema sí que encontré cursos.

Y en esas estaba cuando, así por casualidad, me encontré con "El Blog Salvador".



 La culpable de que haya recuperado la ilusión por continuar e ir aprendiendo es Blanca Bazola. En su sitio da consejos de todo tipo para blogueras/os  inexpertas/os como yo. Tiene magníficos tutoriales. Su trabajo es realmente bueno y útil. Comparte muchos de sus conocimientos de manera gratuita. Y yo, al ver la calidad de lo que tiene publicado no dudé en comprarle el primer curso para blogueras. Me está resultando entretenido y muy práctico. Tengo claro que voy a seguir siendo su clienta hasta el final de sus cursos. Es que me interesan todos.

Según yo lo veo y desde mi experiencia como clienta y lectora habitual, todo el contenido gratuito que expone en su blog es un mágnifico gancho para vender sus cursos. Por esa razón me lancé a comprar. Me quedaba la duda de que el contenido fuera más de lo mismo o simplemente que no hubiera contenido. No tenía ninguna referencia más sobre ella. Pero como ya he dicho, de eso nada. Cumple lo que promete y se le puede sacar mucho jugo a sus explicaciones. Otra cosa es que yo tenga tiempo suficiente para ponerlas en práctica. Voy más lenta que el caballo del malo con las mejoras en mi blog. Pero voy.

Como estoy tan ilusionada con esto, hace tiempo que quería compartir con todos vosotros mi gran hallazgo. He ido posponiéndolo hasta que el otro día me encuentro con este post de Blanca:

La importancia de poner nuestro granito de arena 

si no queremos que un blog cierre

Sobra decir que os recomiendo encarecidamente su lectura. En él viene a decir que se está planteando otra forma de promocionar sus cursos (su fuente real de ingresos) que no sea el blog. ¿Por qué? Porque el crecimiento de su blog se ha estancado y ve que no consigue llegar a toda la gente que quisiera. Y ¿por qué? Pues porque mucha de las personas que la descubren, la mantienen en secreto-secretísimo porque no quieren que nadie aprenda a diseñar un blog cuqui ni que intente llevarlo con éxito. Y encima esos seguidores suyos se lo comentan tal cual. Ella dice que en parte lo comprende. ¿? Pues mira, yo no.

¿Cómo se puede ser tan pretencioso? Como si el hecho de que los demás no sepan poner unos bonitos botones de enlace a sus redes sociales o que desconozcan algunos truquis de posicionamiento web, les asegurase su éxito. El éxito depende de uno mismo, no de lo que hagan los demás.

Tengo clarísimo que por mucho que aprendas a colocar gadgets en tu blog, si no tienes gusto ni calidad, ni contenidos originales e interesantes, si no tienes gancho, ni un objetivo claro, ni te diriges al público que te tienes que dirigir, tu blog lo van a leer cuatro. Y todas estas cosas no te las va a contar ni Blanca ni nadie. Eso se le tiene que ocurrir a uno y tiene que tener maña y capacidad para hacerlo bien. Y además de maña, mucho trabajo y constancia. Porque todo bloguero sabe que mantener un blog al día cuesta su tiempo y esfuerzo y si además le quieres sacar rentabilidad, no te digo nada.

 Después de estos años de blogueo todavía me sigue sorprendiendo la competencia mal entendida que hay entre compañeros blogers. Cuando lo que habría que hacer es ayudarse. Y sigo sin entender la finalidad del copieteo desmedido que practican algunos. Cosa que no lleva a ninguna parte más que al descrédito personal. Que al final todo se sabe y si no tienes imaginación para elaborar tu propio contenido, muy lejos no vas a llegar. ¿Será cosa de la crisis que  hace que todo el mundo quiera que le paguen por sus "manualidades" (DIY: Do It Yourself, lo llaman ahora) pero a la vez se quiera obtener todo lo demás gratis?

Por todo esto y porque quiero, os recomiendo el blog de Blanca y alguno más que he conocido a través de ella:
Y yo, aquí voy a seguir, intentando aprender algo más y mejorar si se puede pero sobre todo disfrutando de mi hobby bloguero porque el día que no sea así igual empiezo a hacer encaje de bolillos que no está tan trillado como la calceta (DIY actual donde los haya. Si nuestras abuelas y bisabuelas vieran este fenómeno iban a flipar. Yo no dejo de sorprenderme con la paradoja de aprender lenguaje html para vender patucos hechos a mano).

Bloguear. Nadie dijo que fuera fácil.

Y vosotros ¿blogueais? ¿Tenéis ya el máster del universo en blogueo?

miércoles, 4 de junio de 2014

CAPERUCITA Y OTROS RELATOS VASCOS DE TERROR - Mikel Rodríguez

Si alguien dice que nunca ha comprado un libro por su portada, miente. A mí que no me digan. No hay mayor placer que entrar en una librería sin prisa y sin objetivo concreto a ver qué es lo que te inspira.

Pues este es el caso.

Fue leer CAPERUCITA y TERROR en un mismo título junto con su imagen mirando la señal luminosa del Torreón del monte Igueldo en San Sebastián y pensar, ya está, ya he encontrado lo que estaba buscando sin saberlo.

Porque siempre he pensado que muchos de los cuentos clásicos infantiles son una clara muestra primigenia de lo siniestro. Porque San Sebastián es una de las ciudades más bonitas del mundo. Me atrevo a decirlo incluso sin haberlas visto todas. Porque mis recuerdos infantiles me remiten al misterio y la magia de Igueldo, su funicular y su parque de atracciones que entonces ya me parecía de otra época. Retro o vintage se diría ahora. Porque no hay montaña rusa que supere a su montaña suiza y porque ésa fue mi primera casa del terror y desde entonces no ha disminuido mi fascinación sobre el tema.

Todo esto son inusitadas conexiones mentales y motivaciones muy particulares de cada cual que en la mayoría de los casos nada tienen que ver con el contenido del libro en cuestión. Por eso, una para asegurarse, siempre debe darle la vuelta y leer la contraportada, última y definitiva prueba para ir a pagar a caja y así consumar la compra compulsiva del día.

Voy y leo lo siguiente: (...) Cruce entre el género fantástico-muy particularmente tal y como lo entendió H.P. Lovecraft- y la tradición vasca más truculenta y esotérica. (...). No hay nada más que pensar. Libro comprado.

No me crucé con Caperucita por un pelo. San Sebastián día 3 de diciembre de 2012 en mi Instagram

No sé qué es lo que esperaba encontrar pero ha superado mis expectativas. Ha sido un gran hallazgo.

Son ocho relatos cada cual más sorprendente. Partiendo de personajes y escenarios históricos, el autor desarrolla narraciones fantásticas mezclando mitos y leyendas. Puedes encontrar referencias a los famosísimos mitos de Cthulhú de Lovecraft y a creencias o leyendas del País del Vasco y Navarra que fundamentalmente se han ido trasmitiendo por tradición oral y por eso no son tan conocidas. Uno se sumerge en la lectura y ya no discierne lo histórico y real de lo fantástico y eso es lo mejor. Pero para sacarnos de ese nimbo sobrecogedor de lo sobrenatural tenemos al final de cada relato un glosario de personajes que viene fenomenal en casos de manifiesto analfabetismo histórico como el mío. En más de una ocasión he leído el relato, he leído su glosario y he vuelto a leerlo otra vez. Por gusto. No me podía perder nada.

Cthulhú
Cthulhú
Cthulhú
Cthulhú
Cthulhú
Cthulhú
Cthulhú
Cthulh
Mikel Rodríguez es historiador y se evidencia en lo bien contextualizadas que están las historias en su época. Me encanta leer palabras como aojar, hollar, miasmas o sunturario. Os remito a este foro que me ha parecido muy interesante donde el propio Mikel Rodríguez ha participado. Participa mucho y es muy de agradecer. Incluso en este blog ha hecho sus comentarios. Nadie mejor que él para explicar las cosas:

Existía una literatura oral poblada de monstruos y espantos. Lamias, gizotsos(hombres-lobo), sorgiñak o basajauns (una especie de "pie grande") aterrorizaron a nuestros antepasados las largas noches de invierno. Las eguzkilores (una corona de flores) protegieron los caseríos y a sus moradores de los chupadores de sangre hasta hace cien años. Una serie de ritos mortuorios de lo más diverso –cruces de crisantemos blancos o helechos, rezo de jaculatorias, mortajas, rosarios y crucifijos, enterrar en los cuatro extremos del sepulcro ramas de romero bendecido...– impedían al muerto regresar del más allá como anima erratubac, como fantasma errante o ánima del purgatorio. Las mismas canciones populares advertían contra el mal. Como la balada de Maddi, mujer de día, cierva de noche, muerta por la jauría de su hermano, quien, ignorante de ello, la devora. Alguna de estas canciones, como Goizean Goizik, una historia de necrofilia del XVII, se llevó incluso al cine bajo el título de Amor eterno.

Pero, curiosamente -o no tanto, sería largo de explicar- esta literatura oral no ha generado un literatura escrita de terror.

Hasta ahora.

Y no, no voy a hablar de la Trilogía del Baztán. Que aunque aparezca Mari y un Basajaun no sé si pegan ni juntan con el cúmulo de estereotipos de novela negra aunque queden muy resultones. Que le falta el puntito de calidad del que a menudo carecen los fenómenos de masas dando prioridad a lo que ya se sabe que funciona. Que a mí estos fenómenos de masas me gustan y me entretienen también. Pues ya está. Ya he hablado.

Ahora voy a seguir por donde tendría que haber empezado:

El rollito de las portadas es que me encanta.
Compraros los dos aquí, aquí, y aquí. No me vengáis con que en Jerez no los venden.

PD para Mikel Rodríguez: Esta humilde opinión sobre tu libro ha sido, como todo en este blog, totalmente sincera. Nada de peloteillo. Que aunque yo, como todo bloguero, por un comentario maaato, hay siempre ciertos límites infranqueables. Espero ansiosa tu próxima publicación.

 Editado el 10/06/2014:

Escultura de una Lamia. Mondragón Guipúzcoa. Wikipedia
En uno de los comentarios Mikel R. nos dice que se hizo un corto del que él es el guionista. Rodado en Urdax (Navarra).

lamia.
(Del lat. lamĭa).
1. f. Figura terrorífica de la mitología, con rostro de mujer hermosa y cuerpo de dragón.





LAMIA (LA LEYENDA)

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